jueves, 11 de octubre de 2018


MUJER MOVIDA POR EL ESPÍRITU

LIDIA, 
vivía en Filipos.
                                              

Lucas menciona a Lidia en los Hechos 16,11-15, como líder de una agrupación de mujeres que se reunían a orillas del río para celebrar el culto sabático, adorar, escuchar   y dialogar. Era artesana y pequeña comerciante, muy conocida por sus tinturas; su profesión consistía en vender  telas teñidas con púrpura.

Ella y las mujeres, escuchan a Pablo y LIDIA lo invita a su casa. Ésta OIKOS (LUGAR AMPLIO SEGURAMENTE PARA LOS EMPLEADOS), se convirtió en  el lugar de la comunidad cristiana donde se oraba, se compartía la mesa y se celebraba la Comunión.

La Casa de Lidia fue la base de la misión cristiana en Filipos, y que ella presidía. Fue un espacio de hospitalidad , intercambio y refugio de misioneros.
Allí fue acogido Pablo y el anuncio de la buena nueva a mujeres y varones.

Muchas mujeres hoy de nuestras comunidades construyen  experiencias liberadoras y cuyas mesas invitan a la comunión entre iguales.

¿Y nosotras?

miércoles, 10 de octubre de 2018

DIOS NOS HABLA EN TODA CRIATURA

 ESCUCHAR LA VOZ.


No basta con escuchar la Palabra; es preciso vivirla y testimoniarla.
¡Oremos y meditemos lo que nos dice  Dios a través de su PALABRA ESCRITA y tratemos con la ayuda de la gracia y de la comunidad de hermanos, ponerla en práctica! 

Dios también nos habla en la naturaleza, en las personas, en el Universo entero, que se nos abre como las páginas de un LIBRO. Aprendamos a contemplar, a escuchar la voz callada que emerge de cada ser; captemos la voz de la ciencia que nos muestra un universo en expansión.
Hacia el final de su vida,  escribió: "Cada vez veo menos diferencia entre la investigación y la adoración".  . Para Teilhard de Chardinpaleontólogo, sacerdote jesuita y místico cristiano la oración era una meditación en el Universo, informada por el conocimiento científico, abierta al Misterio.

lunes, 10 de septiembre de 2018

crisis ecológica

Crisis del ser humano.

 Es ta crisis requiere una conversión interior o ecológica “que implica dejar brotar todas las consecuencias del encuentro personal con Jesucristo en las relaciones con el mundo” (LS, 217). 

Encuentro o conversión personal que es también conversión comunitaria (LS, 219). 

La conversión ecológica implica vivir desde la lógica del don donde todo se recibe con gratitud y se da y comparte con gratuidad; implica vivir y sentirse conectado con todas las demás criaturas que nos rodean; e implica, desde una actitud creyente, la donación total de uno mismo, de su vida, para intentar resolver los problemas de nuestro mundo usando nuestra creatividad y entusiasmo (LS, 220).



Para Francisco, como lo fue para Benedicto XVI, la crisis ecológica es en su raíz una crisis del hombre. citas de Laudato Si.

martes, 4 de septiembre de 2018

MÁRTIRES BEATOS EUDISTAS


 EL 2 DE SEPTIEMBRE HACEMOS MEMORIA DE NUESTROS MÁRTIRES EUDISTAS.
El 2 de septiembre la FAMILIA EUDISTA recordó a los mártires Francisco Luis Hébert, Francisco Lefranc, y Pedro Claudio Pottier, sacerdotes eudistas,  quienes dieron su vida durante la revolución francesa, ya que se negaron a JURAR la constitución civil del clero.  Fueron masacrados el 2 y 3 de septiembre de 1792 junto a laicos, sacerdotes y religiosos  en diversas ciudades de Francia. El papa Pío XI los beatificó en 1926.  
 El padre Francisco Luis Hebert (1735-1792), en la época de su martirio, se desempeñaba como coadjutor del Superior General y trabajaba como prefecto de ordenandos de Caen, era confesor del rey, sobre el cual ejercía una benéfica influencia, hasta el punto de ser el inspirador del voto nacional al Sagrado Corazón en Francia.


 El padre Francisco Lefranc (1739-1792) era el vicario general de Coutances y Superior del seminario mayor de esta Diócesis. Se destacó por su lucha contra los masones.El padre Pedro Claudio Pottier (1743-1792) era el superior del seminario Saint-Vivien de Rouen. Firmó el juramento de la constitución civil del clero. La reacción de los seminaristas y de su propia madre fue de rechazo, lo cual lo llevó a reflexionar y en un admirable acto de humildad, de conversión y de sensatez cristiana, se retractó públicamente.
Son proverbiales sus sermones escritos en contra de la Revolución.
El sacerdote eudista Carlos Nicolás Ancel murió el 29 de julio de 1794, junto con otros muchos sacerdotes, confinado en la bodega de un viejo barco fondeado en el puerto de Rochefort. Fue beatificado con 63 sacerdotes, en 1995 por san Juan Pablo II.

La comunidad de San Felipe celebró una Eucaristía muy emotiva presidida por el sacerdote eudista Jorge Moya,  en la que se hizo memoria  y se agradeció  la entrega de estos sacerdotes que dieron su vida por la gloria de dios y de la iglesia.

 Estos hermanos nuestros siguieron los pasos de Jesús dejándonos testimonio de 
coherencia en la fe, fortaleza, esperanza y un amor más fuerte que la muerte.




sábado, 18 de agosto de 2018

EL MISIONERO DEL CORAZÓN

San Juan Eudes
1601 - 1680 Francia
Este Santo que  recordamos hoy, fue un hombre apasionado por la evangelización. Puede decirse que como sacerdote no tuvo otra pasión, no tuvo otro interés, y no tuvo otro proyecto que evangelizar. Fue un gran misionero que para propagar la buena noticia del Evangelio, quiso en momentos muy difíciles, de la historia de Francia, fundar una comunidad específicamente para la formación de sacerdotes, que como misioneros fueran anunciando en los pueblos, el amor de Dios todo misericordia en la persona de Jesucristo. La imagen del Corazón de Jesús fue el símbolo que nos legó, donde encontrar el inescrutable y ardiente amor misericordioso que Él nos tiene.
 Juan Eudes era un apasionado del Evangelio, celo por el Evangelio; era uno de esos hombres que no tienen frontera, que quieren ir más allá. Fundó una Comunidad de religiosas para acompañar a las mujeres que ejercían la prostitución y que querían voluntariamente cambiar de vida. Se preocupó de los enfermos habilitando lugares para hospedarlos, incluso durante la gran peste se fue a vivir con ellos, en un lugar apartado y dormía en un tonel como los contagiados.
Dedicó gran parte de su vida a la formación del laicado cristiano y de todos  sin distinción, su afán fue llevar a  las personas a formar a Jesús en dentro de sí, hasta llegar a la identificación con ÉL.
Juan Eudes, hoy, nos deja una pregunta: ¿a quiénes no estamos llegando? ¿A quiénes no hemos llegado? ¿Cómo podemos llegar?
Si esa pregunta permanece viva en la Iglesia, -la Iglesia será siempre Iglesia misionera, Iglesia generosa, Iglesia fraterna, Iglesia de los pobres, Iglesia orante-, ¡qué gran pregunta para nosotros hoy! ¿A quién no estamos llegando? 



jueves, 9 de agosto de 2018

Edith Stein. UNA SANTA PARA HOY


Hoy celebramos la fiesta de santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, patrona de Europa. Ella vivió con coraje su conversión desde el judaísmo a la Iglesia Católica, y también con valentía afrontó el martirio durante la II Guerra Mundial. 


Se dedicó a la docencia, especialmente dirigida a mujeres, a las que instó a no conformarse con una educación mediocre y a esforzarse por hacerse presentes en todos los campos del actuar y del pensar. Para ella ninguna profesión les estaba vedada y era mucho lo que podían aportar a la sociedad. Atendía personalmente a cada una de sus alumnas y en su búsqueda por apoyar y ayudar al mayor número posible de mujeres publicó su “Carta mensual para mujeres profesionales”.
Entre 1928 y 1933 dio una serie de grandes conferencias sobre la mujer, presentando una imagen de ella que resultaba revolucionaria para la época. Estaba convencida que la solución de los problemas del mundo requería que a la mujer se le ayudara a madurar humana y espiritualmente. Exhortaba a favorecer una educación basada en valores tanto para hombres como para mujeres, dado que la construcción de la sociedad compete a ambos y deben realizarla en conjunto. Insistió en la necesidad de eliminar la discriminación de la mujer en la educación y de superar el intelectualismo masculino agregando a la educación la moral, la formación de las virtudes, de la voluntad, de los sentimientos y afectos; porque, para ella, la persona madura es aquella que ha integrado todas sus facultades.
Continuo afirmando que la mujer debe ejercer todas las profesiones y entrar plenamente en el mundo laboral porque tiene la misión de humanizar este mundo recordando a todos que una persona humana vale más que todas las cosas; y que cualquier profesión, cualquier vocación, cualquier labor están al servicio del ser humano. Al comenzar la persecución contra los judíos, rechazó la posibilidad de refugiarse en Sudamérica y decidió hacer realidad algo que deseaba hacía varios años, entrar al Carmelo de Colonia. Se dedicó nuevamente a la filosofía y escribió algunas obras mundialmente reconocidas.

Su nombre, Edith Stein; hoy, Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Judía, atea, feminista, conversa, intelectual, filósofa, carmelita, mártir… MUJER.
También les recomendamos ver la película “La Séptima Morada”, sobre la vida de Santa Edith Stein:



jueves, 2 de agosto de 2018

UNA MUJER VISIONARIA Y AUDAZ

SANTA  MARÍA EUFRASIA PELLETIER, FUNDADORA DE LA CONGREGACIÓN DEL BUEN PASTOR EN 1835,
ABRIÓ SU CORAZÓN A LA MUJER DESVALIDA DE SU SIGLO.

Algunos párrafos de sus conferencias a las hermanas: 

"Todo debe contribuir a su progreso en el camino de la perfección...En una palabra, amadas hijas, sean santas, porque sirven a un Dios que es santo y cuya voluntad es que sean santas (Lv 11,44). 
Qué vida tan hermosa la de una religiosa que, ofreciéndose cada día a Dios como una hostia viva, ocupándose únicamente de lo que agrada al Señor, puede decir con San Pablo: "Ya no soy yo quien vive sino que es Cristo quien vive en mí" (Gal 2,20). 

1   Cuando el cazador tiende su arco, apunta más alto del objeto que se propone alcanzar, porque es el modo de dar en el blanco. Igualmente deben hacer ustedes. Dirijan su puntería más arriba, a fin de dar en el punto a que aspiran. (Conf. 26)

"Dios es caridad". (Jn 4,8;4,16). Que el espíritu de caridad reine siempre en la Congregación. La hermosa virtud de la caridad, sin la cual carecen de esplendor todas las demás, es el fundamento de nuestra Congregación. Esforcémonos en perpetuarla entre nosotras. ¿Qué puede haber más bello, más deseable que la caridad, el amor lleno de cordialidad mutua? Debe haber un solo corazón para todos los cuerpos. Si no estamos unidas entre nosotras, tampoco lo estaremos con Dios, y no podremos obrar el bien. La caridad y el celo deben ser universales, extenderse a todo y abarcarlo todo. Mientras no tengamos esta caridad universal, estamos sentadas a la sombra de la muerte (Le 1,79).
Graben en sus corazones la siguiente máxima: "Hagan ustedes con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes" (Mt 7,12; Lc 6,3 l). No presten sus oídos a palabras que empañan la reputación de sus prójimos. No debe haber entre ustedes discusiones ni desavenencias. Donde no hay unión no hay prosperidad. No echen en rostro a nadie defectos de los que no son responsables, como la pobreza, la ignorancia. Esfuércense en juzgar siempre favorablemente a los demás y eviten los juicios temerarios.
Respétense mutuamente. No sean egoístas, éste es el defecto más opuesto a la caridad tierna y afectuosa. Que reine entre ustedes la mayor cordialidad. Cuiden caritativamente unas de otras.
No disminuyan nunca el mérito de sus Hermanas. Cuando se alabe a alguna de ellas en presencia de ustedes, añadan a las alabanzas cuanto bueno puedan decir. Con este acto de caridad quedarán disimulados muchos de sus defectos.
Sea la caridad, amadas hijas, como alas merced a las cuales puedan emprender raudo vuelo y subir a grandes alturas de perfección.

3.      ANTE TODO CARIDAD PARA CON USTEDES MISMAS

. . . Ante todo tengan caridad para con ustedes mismas, esto es, celo ardiente por sus progresos en la vida interior, sin lo cual no sería posible que tuvieran verdadera caridad y celo por el bien de quienes les están confiadas y que ustedes deben alimentar de la superabundancia de la caridad que reina en sus corazones.

Hay que formar los corazones y para formarlos es necesario instruimos, es decir, luchar contra la ignorancia, esclarecer nuestra fe por medio del estudio de las verdades que profesa la Iglesia.




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