jueves, 31 de enero de 2019

EL CORAZÓN DE MARÍA


MARÍA OCUPA UN LUGAR PRIVILEGIADO EN EL CORAZÓN DE LA EVOLUCIÓN Y DE LA HISTORIA.


"Cada uno de nosotros tiene la edad del universo que son 13.730 millones de años. Todos estábamos virtualmente juntos en aquel puntito, más pequeño que la cabeza de un alfiler, pero repleto de energía y de materia. Ocurrió la gran explosión, y generó las enormes estrellas rojas dentro de las cuales se formaron todos los elementos físico-químicos que componen el universo y todos los seres que lo forman. Somos hijos e hijas de las estrellas y del polvo cósmico. Somos también la porción de la Tierra viva que ha llegado a sentir, a pensar, a amar y a venerar. Por nosotros la Tierra y el universo sienten que forman un gran Todo. Y nosotros podemos desarrollar la conciencia de esa pertenencia". Leonardo Boff, Koinonía.

Dios puso a María como broche de oro en el tejido de la vida formándole un corazón al unísono del suyo para engendrar a Jesús. Un corazón con entrañas de misericordia , que paso a paso se fue abriendo al dinamismo de la vida de Jesús para los sufrientes de la tierra.
Su corazón es su ser íntimo, sus afectos, sentimientos, mente, cuerpo, entrega; un Corazón abierto al todo, que en Cristo Resucitado sigue el proceso transformador de la vida y el cosmos. Podemos decir que el Corazón de María, figura de su sí entrañable a la Encarnación del Verbo, sigue latiendo por nosotros, al compás de Cristo. 
¿El cómo? No lo sabemos; es un misterio que se nos abrirá en el paso de esta tierra a los brazos de Dios.

  • Invitación a la liberación de nuestro corazón, para que se abra con entrañas de madre a quienes más necesitan de la ayuda de SANTA MARíA.

8 de febrero fiesta patronal del Corazón de María para la familia eudista,cuyo culto litúrgico introdujo San Juan Eudes en el siglo XVII en Francia.

martes, 8 de enero de 2019

Manifestación de Dios a la humanidad.



Epifanía 


En esta fiesta del tiempo de Navidad recordamos la triple manifestación , como Revelación progresiva, que Dios hace a la humanidad.
Primeramente unos estudiosos astrólogos, astrónomos, avistan en los cielos la conjunción de Júpiter y Saturno, lo que los hace experimentar que el cosmos está con ellos, que algo extraordinario está sucediendo en el mundo. Este fenómeno los acerca a Dios. Es el año en que nace Jesús, y el evangelista nos muestra a los astrónomos adorando al Dios encarnado, único y Señor en una escena emocionante en que los no judíos, llamados por ellos paganos, reciben igualmente el amor de Dios.
 La otra manifestación ocurre en las BODAS DE CANÁ. El evangelista Juan nos presenta la conversión del agua en vino obrada por Jesús a petición de su Madre;  Jesús adelanta su hora, ese vino es símbolo del que dará en la Última Cena  diciendo tomen y beban, esta es mi sangre de la Nueva Alianza que será derramada por ustedes; por la humanidad y la Creación toda. El Cuerpo de Jesús  en una nueva realidad se queda con nosotros para que formemos con Él un sólo cuerpo.
La tercera epifanía del tiempo de Navidad es la revelación de la Santa Trinidad en el Bautismo de Jesús por Juan Bautista en el río Jordán.  el Padre nos presenta a su Hijo muy amado y el Espíritu de Dios lo unge para su nueva misión de crear un mundo nuevo basado en el amor. 

Busquemos dónde Dios se nos está está revelando: en los pobres, en los extranjeros, en los científicos, en el cosmos. En el servicio a otros, en la escucha y atención a la acción del Espíritu y a la voz del Padre.
Y no dejemos de asombrarnos y adorar a Dios en su triple Misterio de Amor: Encarnación, Eucaristía y Tres que son Amor.

domingo, 16 de diciembre de 2018

          Una Iglesia despierta          

Las primeras generaciones cristianas vivieron obsesionadas por la pronta venida de Jesús. El resucitado no podía tardar. Vivían tan atraídos por él que querían encontrarse de nuevo cuanto antes. Los problemas empezaron cuando vieron que el tiempo pasaba y la venida del Señor se demoraba.
Pronto se dieron cuenta de que esta tardanza encerraba un peligro mortal. Se podía apagar el primer ardor. Con el tiempo, aquellas pequeñas comunidades podían caer poco a poco en la indiferencia y el olvido. Les preocupaba una cosa: «Que, al llegar Cristo, nos encuentre dormidos».
La vigilancia se convirtió en la palabra clave. Los evangelios la repiten constantemente: «vigilad», «estad alerta», «vivid despiertos». Según Marcos, la orden de Jesús no es solo para los discípulos que le están escuchando. «Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: Velad». No es una llamada más. La orden es para todos sus seguidores de todos los tiempos.
Han pasado veinte siglos de cristianismo. ¿Qué ha sido de esta orden de Jesús? ¿Cómo vivimos los cristianos de hoy? ¿Seguimos despiertos? ¿Se mantiene viva nuestra fe o se ha ido apagando en la indiferencia y la mediocridad?
¿No vemos que la Iglesia necesita un corazón nuevo? ¿No sentimos la necesidad de sacudirnos la apatía y el autoengaño? ¿No vamos a despertar lo mejor que hay en la Iglesia? ¿No vamos a reavivar esa fe humilde y limpia de tantos creyentes sencillos?
¿No hemos de recuperar el rostro vivo de Jesús, que atrae, llama, interpela y despierta? ¿Cómo podemos seguir hablando, escribiendo y discutiendo tanto de Cristo, sin que su persona nos enamore y trasforme un poco más? ¿No nos damos cuenta de que una Iglesia “dormida” a la que Jesucristo no seduce ni toca el corazón, es una Iglesia sin futuro, que se irá apagando y envejeciendo por falta de vida?

¿No sentimos la necesidad de despertar e intensificar nuestra relación con él? ¿Quién como él puede liberar nuestro cristianismo de la inmovilidad, de la inercia, del peso del pasado, de la falta de creatividad? ¿Quién podrá contagiarnos su alegría? ¿Quién nos dará su fuerza creadora y su vitalidad?

“Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”.

                NO NOS ADELANTEMOS         

                        No adelantemos la Navidad. 
Adviento es un mes de asombro, de sorpresa porque llegará el Hijo a visitarnos. Estemos como unos padres que esperan a su hijo; lo han visto en ecografías formándose en el seno materno, pero un tanto a oscuras ya que  no saben como será cuando nazca y lo tengan en brazos. Los meses de preparación, las ansias de que llegue sanito, el gozo de recibirlo, van influenciado al ser que nace.
En el mes de Adviento, los cristianos también nos preparamos para recordar a Jesús que ya vino, cuando se cumplió el gran misterio de la Encarnación en el seno de María, y su nacimiento. 
Y en el Apocalipsis 22,7 encontramos de nuevo la afirmación de la "otra" venida del Señor. “¡He aquí que vengo pronto!”. El Espíritu y la esposa dicen: “¡Ven!” El que oye diga: “¡Ven!” El que tiene sed, venga. El que quiere, tome del agua de vida gratuitamente. 

A lo largo del Nuevo Testamento, la invitación a estar atentos y preparados porque el Señor llega a la hora menos pensada, es una constante (Mateo 24. Marcos 13. Lucas 21).  Es necesario estar atentos y vigilantes: 

 y que todo nuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, 
se conserve  sin  mancha 
 hasta  la  Venida  de  nuestro  Señor  Jesucristo”  (1  Ts  5,  23).


sábado, 15 de diciembre de 2018

EN ESPERA.


JESUCRISTO:
Creo en Ti,  Hijo de Dios Padre, que fuiste concebido por obra y gracia del Espíritu Santo en María Virgen  y que viviste entre nosotros, con una vida sencilla y pobre y que pasaste haciendo el bien, sanando a los enfermos, tristes y afligidos.
En estas semanas de Adviento, nos preparamos para celebrar tu venida a este mundo.
Muchas personas,  se olvidan de tu nacimiento y es el Viejo Pascuero quien figura y recibe cartas de niños pidiendo cosas. Las personas se endeudan comprando regalos y se olvidan de que Navidad es un regalo en sí mismo; Tú eres ese  REGALO de Dios, concebido y nacido en nuestra Casa La Tierra, para enseñarnos la verdadera forma de vida. En Navidad, Jesús, tu eres el Centro de toda celebración y gozo.


Queremos recibirte y formarte en nosotros ya que Tú golpeas nuestras puertas del corazón, para que tu Nacimiento no sólo sea un recuerdo sino un compromiso a seguirte.


¡Ven Señor, Ven! Abre nuestros sentidos para escuchar y descubrir tu presencia y hacer que tu reinado de amor se difunda por doquier.
         María visita a su prima Isabel    

viernes, 30 de noviembre de 2018

ESTEMOS VIGILANTES



Una Iglesia despierta

Las primeras generaciones cristianas vivieron obsesionadas por la pronta venida de Jesús.
El resucitado no podía tardar. Vivían tan atraídos por él que querían encontrarse de nuevo cuanto antes. 
El tiempo pasaba y la venida del Señor se demoraba.
Pronto se dieron cuenta de que esta tardanza encerraba un peligro mortal. Se podía apagar el primer ardor. Con el tiempo, aquellas pequeñas comunidades podían caer poco a poco en la indiferencia y el olvido. Les preocupaba una cosa: «Que, al llegar Cristo, nos encuentre dormidos».
La vigilancia se convirtió en la palabra clave. Los evangelios la repiten constantemente: «vigilad», «estad alerta», «vivid despiertos». La orden de Jesús no es solo para los discípulos que le están escuchando. «Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: Velad».  La orden es para todos sus seguidores de todos los tiempos.
Han pasado veinte siglos de cristianismo. ¿Qué ha sido de esta orden de Jesús? ¿Cómo vivimos los cristianos de hoy? ¿Seguimos despiertos? ¿Se mantiene viva nuestra fe o se ha ido apagando en la indiferencia y la mediocridad?
¿No vemos que la Iglesia necesita un corazón nuevo? ¿No sentimos la necesidad de sacudirnos la apatía y el autoengaño? ¿No vamos a despertar lo mejor que hay en la Iglesia? 
¿No hemos de recuperar el rostro vivo de Jesús, que atrae, llama, interpela y despierta? ¿Cómo podemos seguir hablando, escribiendo y discutiendo tanto de Cristo, sin que su persona nos enamore y trasforme un poco más? ¿No nos damos cuenta de que una Iglesia “dormida” a la que Jesucristo no seduce ni toca el corazón, es una Iglesia sin futuro, que se irá apagando y envejeciendo por falta de vida?

Despertemos e intensifiquemos nuestra relación con él. ¿Quién como él puede liberar nuestro cristianismo de la inmovilidad, de la inercia, del peso del pasado, de la falta de creatividad? Sólo Él podrá contagiarnos su alegría y su fuerza creadora.
Adaptado de José Antonio Pagola, eL ADVIENTO.


ADVIENTO


Gran tiempo de Oración,
en que escucho la voz de Dios.  
Oigo que me dice: 
permanece vigilante y atento a mis señales.