domingo, 8 de enero de 2017



EL SEÑOR SE MUESTRA AL MUNDO



            Dios se manifiesta a unos sabios de Oriente.
 Mateo 2,1-12.


El evangelista construyó un relato hermoso y de gran hondura teológica  para expresar la revelación de Dios a los paganos. Un cuento precioso   El evangelista Mateo con su relato quiso transmitir la experiencia que observó en las primeras comunidades cristianas: los gentiles aceptaron con mayor facilidad a Jesús mientras que los propios judíos no reconocían a su Mesías.
El evangelista Lucas en cambio, relata la manifestación de Dios a unos pobres pastores de Judea para expresar que los pobres eran los primeros en recibir a Jesús y la buena noticia del Reino de Dios. 

En la Liturgia de la Iglesia, este es un tiempo de manifestaciones y los evangelios nos lo revelan en tres de ellas: en las Bodas de Cana que aparece como el primer milagro de JESÚS, en la Adoración a Jesús que hacen los sabios que llegan de oriente y en el Bautismo de Jesús, donde se revela la  Trinidad Santa.




Nuestra existencia puede transcurrir sin que tomemos conciencia del llamado a recibir sus manifestaciones. Seguramente Dios se me ha revelado en diversas ocasiones, ¿he tomado conciencia?, ¿las he cultivado?... puedo nombrar dos, tres o mas y reflexionar sobre el impacto de ellas en mi vida.

EPIFANÌA



EL SEÑOR SE MUESTRA AL MUNDO



            Dios se manifiesta a unos sabios de Oriente.
 Mateo 2,1-12.

El evangelista construyó un relato hermoso y de gran hondura teológica  para expresar la revelación de Dios a los paganos. Un cuento precioso   El evangelista Mateo con su relato quiso transmitir la experiencia que observó en las primeras comunidades cristianas: los gentiles aceptaron con mayor facilidad a Jesús mientras que los propios judíos no reconocían a su Mesías.
El evangelista Lucas en cambio, relata la manifestación de Dios a unos pobres pastores de Judea para expresar que los pobres eran los primeros en recibir a Jesús y la buena noticia del Reino de Dios. 

En la Liturgia de la Iglesia, este es un tiempo de manifestaciones y los evangelios nos lo revelan en tres de ellas: en las Bodas de Cana que aparece como el primer milagro de JESÚS, en la Adoración a Jesús que hacen los sabios que llegan de oriente y en el Bautismo de Jesús, donde se revela la  Trinidad Santa.




Nuestra existencia puede transcurrir sin que tomemos conciencia del llamado a recibir sus manifestaciones. Seguramente Dios se me ha revelado en diversas ocasiones, ¿he tomado conciencia?, ¿las he cultivado?... puedo nombrar dos, tres o mas y reflexionar sobre el impacto de ellas en mi vida.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Dios nos habla desde la perqueñez

NAVIDAD ES El REGALO DE DIOS

El Misterio de Navidad nos asombra, nos hace experimentar la importancia de haber nacido, de ser humanos, de haber crecido y madurado. Jesús asume nuestra condición humana y empieza naciendo de María, como  niñito/niñita que hemos sido todos nosotros.
 ¡Qué ternura y gozo!
El Niño Dios nos revela algo insospechado desde hace más de dos mil años: la importancia de ser niño/niña, de vivir en familia, de recibir amor y ternura.
Nos enseña el despojo y el valor de la infancia. 

El Niño en su estado de pequeñez y pobreza, como dice el Papa Francisco, también 
 
“Nos llama a dejar los engaños de lo efímero para ir a lo esencial, a renunciar a nuestras pretensiones insaciables, a abandonar las insatisfacciones permanentes y la tristeza ante cualquier cosa que siempre nos faltará”. (Misa de Navidad 2016)

martes, 13 de diciembre de 2016

ADVENIMIENTO

 VISITAS DEL SEÑOR JESÚS

El papa Francisco nos dice que Adviento es “una invitación a la vigilancia, porque no sabiendo cuando vendrá Él, se necesita estar siempre preparado para partir”.
Este tiempo nos habla de la visita del Señor a la humanidad. 
“La primera visita ocurrió con la Encarnación, el nacimiento de Jesús en la gruta de Belén; la segunda en el presente: el Señor nos visita continuamente, cada día camina a nuestro lado y es una experiencia de consuelo; y al final será la última, que profesamos todos cada vez que recitamos el Credo: ‘Dios vendrá de nuevo en la gloria para juzgar a los vivos y a los muertos’”. Es la venida de improviso del Señor.
“El Evangelio no nos quiere dar miedo, sino abrir nuestro horizonte a otra dimensión, más grande, que por una parte relativiza las cosas de cada día pero al mismo tiempo las hace más preciosas, decisivas”.
Recordemos que Dios es Misericordia y Jesucristo es el rostro misericordioso del Padre y su juicio es clemente.

 Preparémonos a la Venida de Dios en esta Navidad, siendo misericordiosos como Dios es misericordioso; optemos por actitudes, pensamientos, palabras de compasión y de ternura,alejándonos de la violencia y el rencor y por supuesto de todo sentimiento de venganza.

                          “Bienaventurados los misericordiosos
                                  porque ellos obtendrán misericordia”

Adaptación de la Catequesis de Francisco en el Ángelus del primer Domingo de Adviento

domingo, 27 de noviembre de 2016

ESTÁ AHÍ, PERCÍBELO


¿No lo sientes?

ADVIENTO es  tiempo de grandes favores si es que estamos atentos y  dejamos que Cristo signifique lo esencial para mi vida.
Él está aquí hoy como ayer y mañana y se hace el encontradizo en cada esquina, en cada situación de vida cuando hace vibrar nuestras antenas, las remece   con llamados de alarma para que no nos quedemos adormecidos.
 Estemos atentos, como quien vela,  abierta la conciencia al Espíritu.
¿Seremos capaces de bajar un tanto las prioridades de nuestros celulares y de nuestras disipadas existencias? Si sí, dejémonos asombrar del manejo que hace el Espíritu en el disco duro de nuestro cerebro, cuerpo y corazón. Él se da el trabajo de almacenar la revelación de Cristo, sus palabras y  obras, su amor, su misericordia, su perdón...
La formación del resucitado va evolucionando  en  cada uno de nosotros en la medida de la acogida que hacemos de Él, a la manera de un verdadero nacimiento.
Esta venida puede ser la revelación de Él en el hermano que quizá menos pensamos.

jueves, 10 de noviembre de 2016

INCLUSIÓN

Jesús no excluye a nadie

Jesús sorprende a todos al sentarse a comer con cualquiera. Su mesa está abierta a todos, Jesús no excluye a nadie. Puede compartir su mesa gente poco respetable, impuros, mendigos, enfermos, lisiados, pecadores… El reino de Dios es una mesa abierta y el gozo de Dios es que los pobres y despreciados, los indeseables y pecadores puedan disfrutar con Él en la fiesta y banquete que tiene preparados. No es que justifique el pecado, el libertinaje, la corrupción, el vicio  ni la prostitución. Lo que hace es romper el círculo diabólico de la discriminación abriendo un espacio a la amistad con Dios. La mesa común crea entre los comensales una comunidad de existencia y estas comidas son un auténtico “milagro” que los va curando por dentro. La acogida de Jesús les devuelve la dignidad perdida; pueden abrirse al perdón de Dios y cambiar. Él llega a sus vidas como una fuerza compasiva que los cura y perdona.




Descubro mis espacios de exclusión; afectos, lenguaje, pensamientos. 
Identifico: ¿A quienes excluyo?
Hago un proyecto de inclusión en que quepan todos aquellos y aquellas que excluyo de mi vida.

jueves, 20 de octubre de 2016

AMOR INSONDABLE

El Corazón de Jesús es una hoguera de amor”
S.Juan Eudes “El Admirable Corazón de Jesús”.  O.C. 8. Pag. 344-

Cuando escucho la palabra Corazón seguramente me vienen múltiples ideas y recuerdos.


Me pregunto: ¿Cómo está mi corazón? ¿Late al compás de los demás, o en solitario? Tomo conciencia de mis afectos, sentimientos y pasiones y le pido a Dios tener un corazón que sepa amar como el suyo.

Dios nos habla: “Les daré un corazón nuevo y les infundiré mi Espíritu” (Ez.36, 26)  y 
“Yo los amo, como el Padre me ama, permanezcan en mi amor”.
( Jn 15,9) 
Nos dice San Juan Eudes: “El Corazón de Jesús se nos ha dado para que sea nuestro propio corazón” (OC 6,261-
Contemplo el misterio insondable del amor de Cristo y recibo su corazón en mi corazón. Ante el maravilloso amor de Dios, me pongo ante Él aceptando mi pequeñez y mis afectos desordenados y me dispongo a dejarme amar en el gran abrazo de su perdón.

 “Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, sí no tengo caridad, nada soy”. (1 ª Corintios 13, 3)

               20 de octubre, fiesta del Divino Corazón de la Familia Eudista.