viernes, 14 de junio de 2019

¿Cómo es el Dios de nuestra fe? 

Muchos cristianos se imaginan a Dios como un ser infinito, omnipotente, creador del cielo y de la tierra, que vive solo en el cielo y tiene a sus pies toda la creación. Es un Dios bondadoso, pero solitario. Esta es la fe del Antiguo Testamento, de los judíos, de los musulmanes y comúnmente de los cristianos.

Necesitamos pasar de la soledad del Uno a la comunión de los divinos tres, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Al principio está la comunión entre tres, la riqueza de la diversidad, la unión como expresión de entrega y donación de una persona divina o las otras. Si Dios significa tres personas divinas en eterna comunión entre sí, entonces hemos de concluir que también nosotros, sus hijos e hijas, estamos llamados a la comunión. Somos imagen y semejanza de la Trinidad, somos seres comunitarios. La soledad es el infierno. Nadie es una isla. Estamos rodeados de personas, de cosas y de seres por todas partes. 

La santísima Trinidad, nos invita a mantener relaciones de comunión con todos, dando y recibiendo, construyendo todos juntos una convivencia rica, abierta, que respete las diferencias y beneficie a todas las personas y a todo lo que nos rodea.


La santísima Trinidad es nuestro programa de vida: hacer posible la comunión, participación,y donación en el mundo y espacios donde transcurre nuestra existencia. 

EN EL NOMBRE DEL PADRE,DEL HIJO Y DEL ESPÌRITU SANTO.

jueves, 30 de mayo de 2019

CRISTO ¿SUBIÓ AL CIELO?

CELEBRACIÒN DE LA ASCENSIÒN DEL CRISTO


Recordemos que en Roma era costumbre escribir ascensiones de grandes personajes como por ej. ROMULO fundador de Roma y algunos emperadores. En estas narraciones se elevaba al personaje al Olimpo, para convertirse en otro dios entre los dioses. 
Lucas recurre a este gènero literario para mostrar que a Jesùs le debemos adoraciòn, porque en Èl està el poder, el honor y la gloria, junto a Dios.
El cielo es el Padre; no es un lugar; es estar en Dios. 
Para San Juan la muerte de Jesús significó ya su pasar al Padre (Jn 3, 13) ya que El dijo: «Dejo el mundo y voy al Padre» (16,28). Cuando dice: «Recibid el Espíritu Santo», según la teología de Juan eso significa que Jesús ya está en Dios y envía desde cabe Dios, su Espíritu (Jn 7, 39; 16, 7). Para Pablo la resurrección significaba siempre elevación en poder junto a Dios (Rom 1,3-4; Flp 2, 9-11). Pedro habla también de Jesucristo «que subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios» (1 Pe 3, 22). 1 Tim 3, 16 habla de su exaltación a la gloria.

En todos estos pasajes la ascensión no es un acontecimiento visible para los apóstoles, sino invisible y en conexión inmediata con la resurrección. Esta perspectiva que contemplaba conjuntamente resurrección y ascensión se mantuvo,  hasta el siglo IV, como atestiguan los Padres como Tertuliano, Hipólito, Eusebio, Atanasio, Ambrosio, y otros. San Jerónimo, por ejemplo, predicaba: «el domingo es el día de la resurrección, el día de los cristianos, nuestro día. Por eso se llama el día del Señor, porque en este día Nuestro Señor subió, victorioso, al Padre» (Corpus Christianorum, 78,550).
La presencia de Jesucristo se oculta, los discìpulos se encargaràn de mostrarlo a la
naciones. Es el momento de la misiòn de la Iglesia hasta la Venida (Parusìa) fin de los tiempos.

Adaptaciòn de un tema de Leonardo Boff

sábado, 27 de abril de 2019

PASCUA


Para los cristianos, la pascua tiene como figura central a Jesús de Nazaret. 

Celebra el paso de su muerte a la vida, de su pasión a la resurrección, del viejo Adán al nuevo Adán, de este mundo cansado al mundo nuevo en Dios.
Como en todos los pasos hay ritos, y en todo paso existe un antes y un después. Hay una ruptura. Los que realizan el paso se transforman. El rito de paso del nacimiento, por ejemplo, celebra la ruptura de la pertenencia al mundo natural, para pasar a pertenecer al mundo cultural, representado por la imposición del nombre. El bautismo celebra el paso del mundo cultural al mundo sobrenatural, es decir, de hijo e hija de los padres a hijo e hija de Dios. El matrimonio es otro importante rito de paso: de soltero o soltera con las disponibilidades que caben a esta fase de la vida, a casado y casada, con las responsabilidades que este estado comporta. La muerte es otro gran rito de paso: se pasa del tiempo a la eternidad, de la estrechez espaciotemporal a la total apertura de lo infinito, de este mundo a Dios.
Si nos fijamos bien, toda la vida humana posee una estructura pascual. Toda ella está hecha de crisis que significan pasos y procesos de acrisolamiento y madurez. Tomando como referencia el tiempo, se verifica un paso de la infancia a la juventud, de la juventud a la edad adulta, de la edad adulta a la vejez, de la vejez a la muerte, de la muerte a la resurrección y de la resurrección a la zambullida inefable en el reino de la Trinidad, 




Tomado de Leonardo Boff en Koinonía.

viernes, 19 de abril de 2019

JESÚS, CON SUS BRAZOS ABIERTOS.

"CUANDO YO SEA LEVANTADO EN ALTO,
 ATRAERÉ A TODOS HACIA MÍ" (Jn 12, 32.)


 Ser "levantado" indica la muerte en Cruz. La relación entre la humanidad y Dios, Jesús la centra en su muerte,  en la CRUZ. Él trata de hacer comprensible el escándalo de su muerte, tomando  ejemplo de la agricultura: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere da mucho fruto" (Jn 12,24), y de las relaciones humanas: " Nadie tiene mayor amor, que el que da su vida por sus amigos" (Jn 15).




Caifás pronunció estas proféticas palabras: "Conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca" (Jn 15). 

Jesús muere por la humanidad y sólo algunos discípulos lo acompañan en su martirio: María su madre, Magdalena, Juan, y otras otras valientes mujeres que sellaron su compromiso con Jesús y su Reino.

Jesús afirma que Él está presente en los pobres y desheredados de este muno.
Durante este Triduo Santo contemplamos a Jesús crucificado y a todos los crucificados de este mundo: enfermos, lisiados, diferentes, angustiados, sin trabajo, sin dinero para satisfacer sus necesidades básicas; los que sufren soledad, migrantes que huyen de las guerras,... 
... y démonos en un servicio de amor por los más necesitados y sufrientes de este mundo.                                                                                                                                                                                                                                                           CHAGALL                             

miércoles, 10 de abril de 2019

Jesús acepta libremente su muerte.


La muerte de Jesús

no fue castigo, es testimonio; no es destino, es libertad. La inspiración de su vida y de su actuación no es el miedo a la muerte sino el compromiso con la voluntad del Padre, leída en el día a día de la vida, y el compromiso con su mensaje de misericordia y compasión hacia los personas. 
El profeta y el justo que, como Jesús, mueren por la justicia y por la verdad denuncian el mal de este mundo que pretende monopolizar la verdad y el bien. Esta cerrazón es el pecado del mundo. Jesús murió a causa de este pecado. Víctima de la opresión y de la violencia, no usó de la violencia y de la opresión para imponerse. 

El profeta de Nazaret que muere era simultáneamente el Hijo de Dios, realidad que sólo se haría diáfana realmente para la fe, después de la resurrección.
 En cuanto Hijo de Dios no hizo uso de su poder divino, capaz de modificar todas las situaciones.
 Apasionado por instaurar su reinado, dió testimonio del poder verdadero de Dios que es el amor. Es ese amor el que libera, solidariza a los hombres y los abre hacia el legitimo proceso de humanización y  encuentro con el Padre.
        

            JESÚS,

martes, 2 de abril de 2019

DIOS NOS BUSCA



La religión expresa la búsqueda de la trascendencia por parte del hombre, la búsqueda del más allá, de las realidades eternas.  En el cristianismo, es Dios quien busca al ser humano.

Como recordó San Juan Pablo II, Dios desea acercarse al hombre, Dios quiere dirigirle sus palabras, mostrarle su rostro porque busca la intimidad con él.

¿Y como entraremos en esta intimidad? A través de actitudes, pensasmientos, gestos, palabras de misericordia, porque Dios es Misericordia. Su Corazón acoge a los que sufren diferentes tipos de miseria, y así como una madre ama a sus hijos, Dios Madre, nos ama tierna y entrañablemente.

 En este Tiempo de Reconciliación, y Oración seamos misericordiosos irradiando la comunión con Dios, con los demás y con la creación.

   

 FELICES LOS QUE ACEPTAN VIVIR LA MISERICORDIA DE DIOS
        ya que así alumbrarán y disiparán las tinieblas 
del mal.






miércoles, 6 de marzo de 2019



 HACIA LA PASCUA DE JESÚS


Queridos hermanos y hermanas, 
la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12- 13; Is 51,3). 
Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación.

Parte final del Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2019.